Su destino es ser totalmente cornudo y sirviente ante mi.

Elise Sutton (Sobre Elise Sutton)

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Su destino es ser totalmente cornudo y sirviente ante mi.

Texto traducido de Elise Sutton.

Soy una mujer dominante y he sido dominante en pensamiento y acciones durante toda mi vida. Cuando estaba creciendo en el área de Fresno, mi madre dominaba a mi padre, aunque ella era una asidua asistente a la iglesia que se hubiera puesto incomoda con la imagen de la dominación femenina. Aun así, en nuestra casa mi madre era dominante. Mi padre era conductor de autobús y tenia que trabajar dobles turnos, hasta 16 horas al día, para poder mantenernos.

Cuando llegaba a casa del trabajo, se esperaba que el limpiara la casa, hiciera las compras e hiciera todas las labores. Cuando el hacia algo entupido como quemar la cena, mi madre lo corría, y en ocasiones incluso lo abofeteaba en la cara frente a nosotros. Nosotros entendíamos que el era completamente secundario en nuestro hogar, y que cuando había algún asunto que requería una solución final, íbamos con mi madre. Cuando mis padres llegaron a los cuarenta y tantos años, estaban en posición de jubilarse por que mi madre había ahorrado todo el dinero extra que mi padre hacia, y se fueron a la casa de mis abuelos en México. Ellos viven allá muy bien hoy, y mi padre aun hace el trabajo domestico.

Afortunadamente, yo fui agraciada con una inusual belleza, y soy inusualmente alta. Rebaso los 1.88 mts de estatura (mis padres eran altos, pero soy mas alta que ellos), y por mucho tiempo me sentí avergonzada por mi estatura y mis largas piernas. Cuando era nueva en la universidad católica en Los Ángeles, un estudian-te graduado de UCLA se me acerco, y salimos varias veces. El me dijo que quería que yo lo dominara, y le atraía mucho mi estatura, mi belleza y mis piernas. El también me hablo de su fetiche por los pies, y me introdujo a la adoración de pies y piernas.

El chupaba los dedos de mis pies mientras hablábamos de la superioridad natural de las mujeres y la total inutilidad de los hombres como esclavos. Durante estas sesiones empecé a excitarme mucho. Aunque mi relación con el estudiante de UCLA no funciono, yo descubrí que existían muchos sumisos de alta calidad, y que mi estatura era una ventaja para atraer hombres sumisos. Empecé a usar tacones altos y medias cada vez que me era posible, acentuando mi estatura, lo que nunca había hecho antes de conocerlo a el. (Ahora soy abogada en una firma con base en L.A. y visto muy conservadoramente, pero seguido atraigo miradas de hombres sumisos con interés en piernas y medias!)

Me cambie a otra universidad en el sur de California, y en el ultimo año, encontré a un hombre de nombre Joe, cerca de 8 cm. mas bajo que yo, que era gerente en una empresa grande de contadores en el centro de Los Ángeles. Joe vivía bien, y era sumiso. Desde el primer día le deje claro que no tendría sexo conmigo, y que esperaba que saltara a través de argollas cada vez que me viera.

Cuando me recogía para una cita, tenia que arrodillarse, darme un ramo de flores y decir "Gracias Rose Marie, por permitirme salir contigo." Muy pronto, tuve a Joe limpiando mi departamento, haciendo labores para mí, haciendo mi tarea y dándome varios cientos de dólares cada semana. Cuando hacíamos el amor, Joe esperaba chupar los dedos de mis pies, lamer mis axilas, lamer y besar mi ano y chupar mi clítoris. A su erección no se le permitía abandonar su ropa interior, y una sesión típica de esto terminaba con una sesión de cunilingus donde yo experimentaba múltiples orgasmos y Joe permanecía duro hasta el final.

Después de un año de estar saliendo, me di cuenta que Joe se masturbaba en la re-cámara después de que hacíamos el amor, y discutimos el problema largamente. Joe acepto que la decisión era mía, pero pregunto tímidamente si podía empezar a usar mis piernas para masturbarse en ellas, ya que ese era su máximo sueño. Yo accedí, con la condición de que el usara un cinturón de castidad para poder así controlar sus orgasmos (así yo controlaría su liberación y el solo podría masturbarse en mis piernas y pies cuando yo le diera permiso). Encontramos una tienda de esa especialidad en el área de Hollywood que hacia cinturones a la orden. Costo cerca de $1000 dólares y le quedo bien a Joe. Joe aun usa el mismo cinturón. También empezamos a hablar acerca de matrimonio.

Joe, como la mayoría de hombres sumisos, deseaba una relación con futuro o matrimonio. Aunque yo sabia que la monogamia no era para mi, y que yo quería tener sexo con varios hombres. También me di cuenta que negándole el sexo a mi marido, ejercía un considerable poder sobre el, y mientras Joe se iba acostumbran-do a esa negación, se volvió incluso mas complaciente. Yo quería tener sexo con hombres que podían no ser tan exitosos financieramente como Joe, pero eran físicamente mas atléticos y altos de lo que el era. Honestamente, hice esto por que quise, no por fortalecer nuestro matrimonio. De hecho, no estaba segura que una relación como la nuestra fuera posible. Para mi sorpresa, Joe ha demostrado ser increíblemente leal, fiel y obediente como sirviente y esposo, y nuestro matrimonio ha durado más que muchas parejas "inocentes".

Cuando le hable de el asunto de los cuernos que le pongo, el estaba arrodillado. Le había quitado su cinturón de castidad, y su pene estaba tan erecto como un asta de bandera. Yo había estado en una entrevista de trabajo, y mi dulce pie, envuelto en nylon, cubría las fosas nasales de Joe, mientras mi otro pie casualmente jugueteaba con su erecto pene (pero no muy fuerte, haciendo eso hubiéramos tenido fácil-mente un accidente). No necesito decir que hubo cierta discusión. El accedió a convertirse en mi cornudo marido cuya esposa regularmente hacia el amor con otros hombres.
Hasta este día, Joe solo saca su sexualidad masturbándose en mis piernas y pies, lo que hace dos veces por semana. Es recompensado después de hacer un buen trabajo en casa, lamiendo el semen de mis amantes de mi vagina o haciendo largos cunilingus o anilingus. Joe ha conocido a todos mis amantes, pero yo no me involucro en escenas o involucro a Joe en mi vida sexual, como tampoco involucro a mis amantes en mi relación con joe. Mis amantes han sido todos sumisos o pasivos, y nunca he tenido relaciones sexuales en mi vida donde yo este por debajo del hombre.
Hemos estado casados durante 15 años y en ese tiempo he tenido sexo con penetración con Joe en raras ocasiones, tal vez un total de 10 veces o algo así. He tenido periodos secos entre amantes. Mayormente, el usa el cinturón de castidad y continua su adoración a mis pies y piernas como la única "vagina" que se le permite. Al progresar mi carrera de leyes, decidimos que Joe debería renunciar a su carrera y desarrollar un trabajo de impuestos en casa, así que podría ser la niñera de mis hijos. Tomamos esta decisión otra vez con Joe de rodillas, habiéndosele negado alivio por varias semanas, y mi dulce pie envuelto en nylon descansando en su nariz. El acepto a cambiar de carrera sin discutir, aun cuando el habría podido ser socio en la enorme compañía donde trabajaba.

Joe es un sirviente perfecto. El afeita mis piernas, me hace la pedicura, limpia la casa, es un cocinero gourmet y es una maravillosa niñera de mis tres hijos. Digo mis hijos por que ellos son el resultado de mis relaciones con mis amantes. He te-nido tres hijas de mis amantes (tres diferentes padres). Joe es poco menos que una niñera que guía a las ni4as pero que nadie lo reconoce, incluyendo a las tres nenas, de tener una autoridad final sobre ellas. Joe lo ha tomado maravillosamente, y el es un maravilloso modelo a seguir para mis tres niñas. El me obedece completa-mente, e igual que mi madre, yo lo abofeteo cuando comete errores. Joe esta en un estado de total deseo por mi. Y no piensa en nada más que servirme y hacer un buen trabajo con las niñas y la casa. El es el marido perfecto.

Aun así, no he sido tímida en poner a Joe en su lugar e incluso abofetearlo frente a las ni4as, las nenas no saben nada de nuestra vida sexual. Joe ha tomado mi apellido cuando nos casamos, así que lo que ellas saben todos somos parte de la familia "A". Las tres ni4as pasaron por un periodo donde empezaron a darse cuenta que las otras familias no son como la nuestra, y que en otras familias el hombre es tratado como igual e incluso como superior. Yo he discutido esto con la mayor de las niñas. Que tiene 15, quien llego a casa hace algunos años preguntando por que en otras casas la mama y no el papa, limpia y cocina.

Nos estamos haciendo viejos de alguna forma, y Joe tiene 40 y yo 38. Joe me ha mencionado en algunas ocasiones que el esta de alguna manera triste por que nunca tuvo un hijo propio. Hemos discutido esto mientras Joe esta adorando mis pies y piernas (la única vez que le permití hablar libremente), y ahora estoy segura que es una preocupación mayor para el ya que el a veces piensa un poco en otras cosas que no son su adoración hacia mi (usualmente, la única cosa que el dice cuando habla libremente es lo mucho que me ama y adora).

Tengo algo de conflicto con esto. Por un lado, tener un hijo de Joe podría causar que su ego se expandiera innecesariamente y contradice mi creencia de que el existe totalmente para ser mi sirviente. Inflaría su papel de esposo/esclavo. Por otro lado, es comprensible la necesidad humana de Joe de tener un hijo propio y su importancia para el, y no se si quiero herirlo a ese nivel. Aun así, por que no herir-lo a ese nivel? Me inclino a negarle su petición, y decirle que su destino es ser totalmente cornudo y sirviente ante mi.

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