Dominar a varios hombres

Elise Sutton (Sobre Elise Sutton)

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Dominar a varios hombres

Dominar a varios hombres

Sheila W
Texto traducido de Elise Sutton.

Mi interés en la dominación femenina se remonta a
mi niñez. Encontré una variada colección de
revistas de mi padre a los doce años. Después de
leer unas cuantas, algunas cosas extrañas
comenzaron a encajar. Me había dado cuenta
desde hacía un par de años que en nuestra casa
el jefe era mi madre, y siempre me gustó como
llevaba las cosas. Así se explicaban esas revistas
con historias y cartas sobre la dominación
femenina. También me resultó obvio que esas
historias y cartas me excitaban. Desde la primera
vez que tuve una cita y desde mi primera escuela
de danza, atar a los chicos me resultó siempre
más interesante que hacer manitas con ellos.
Siempre he sido la fuerza dominante, con mayor o
menor intensidad, en mis relaciones con los chicos
y ahora con los hombres, y continúa
sorprendiéndome el deseo de esos hombres por
ser maltratados. Hay un club BSDM en mi zona,
del que soy miembro activo, en su mayor parte lo
forman hombres sumisos, unas pocas mujeres
sumisas (de las cuales alrededor de la mitad son
lesbianas), un número similar de mujeres
dominantes, y un par de hombres dominantes.
Encuentro muchos varones sumisos allí y la
mayoría de ellos desean ser humillados, sufrir
abusos y ser atormentados por una mujer
atractiva, incluso alguien como yo a quien apenas
conocen.

A los veintiocho años tenía ya trece de experiencia
en este campo y había dominado a un incontable
número de hombres sexual y financieramente así
como para realizar las labores domésticas. En este
momento, dispongo de cinco hombres a los
domino activamente. Con uno estoy comenzando
a relacionarme, pero ya me ha aceptado como su
superior. El segundo está casi colgado de mí, en
el próximo par de semanas planeo colocarle un
aparato de castidad, si lo acepta pasará
probablemente a ser mi esclavo. Los otros tres
están en un estadio en el que les considero mis
completos esclavos y las tres son relaciones de
larga duración. Cada uno de ello conoce a los
otros y los tres me sirven juntos muchas tardes,
los tres están enjaulados con el aparato de
castidad CB 2000 continuamente y tienen
prohibido relacionarse con otras mujeres.
Controlo la economía de cada uno de los tres. Dos
de ellos tienen sus nóminas domiciliadas en mi
cuenta bancaria, el otro me trae el sueldo en
metálico. Mantengo tres cuentas corrientes, todas
a mi nombre, para el dinero de cada uno de ellos.
Pueden utilizar el talonario cada mes para reflejar
sus facturas; firmo los cheques antes de volver a
guardar el talonario. A cada uno de ellos les doy
una pequeña paga para sus gastos semanales,
deben venir a mí si necesitan fondos adicionales;
si la necesidad aprieta, sus requerimientos deben
ser claros y justificados con recibos para ser
aprobados, la mayoría de las veces son
denegados.

Hacen también tareas para mí y se
responsabilizan de todo el trabajo de la casa:
hacer la colada, cocinar y mantener el jardín. Mi
coche se lava y abrillanta continuamente.
Asimismo, se encargan de proveerme de servicios
personales, que incluyen el cuidado de mis dedos
o uñas, las rutinas del baño, maquillaje y el
cepillado del pelo... Ninguno de ellos vive
conmigo, pero todos están a mi disposición las 24
horas de los 7 días de la semana (24/7).
Tengo la sensación de que dominar a los hombres
doméstica y financieramente es la clave de la
dominación femenina, y es lo que me ha permitido
vivir tan despreocupadamente y que esa vida sea
como la de una Diosa durantes los dos últimos
años, pero es la dominación sexual lo que más me
divierte. Lo que más disfruto es que adoren mi
cuerpo y mis pies, me entusiasma que un esclavo
chupe mi coño y mi culo (esta es otra de las
ventajas de tener tres, puedo disfrutar de ser
chupada por delante y por detrás al mismo
tiempo). Mi forma favorita de penetración es
follarme a mis esclavos con un consolador-arnés
por el culo y por la boca. Provocarles y denegarles
la posibilidad de la eyaculación constituyen las
mas valiosas herramientas para mantener a mis
hombres bien dispuestos. Normalmente, permito a
mis esclavos un orgasmo cada dos semanas,
aunque no es infrecuente que ese período se
alargue hasta el mes. Sus orgasmos siempre
tienen lugar de manera humillante para ellos:
usualmente, coloco sus piernas sobre la cabeza
para forzarles a masturbarse y eyacular
directamente en su propia boca. Y, aunque no
disfruto especialmente de los azotes, encuentro
que un buen látigo también ayuda a mantenerles
motivados.

Aunque este modo de vida está dirigido
fundamentalmente a mi placer y a que ellos me
sirvan, soy consciente de que es importante que
mis hombres obtengan una cierta realización y
también algunos cuidados por mi parte. Uno de
mis tres esclavos es un fetichista del pie, así que
le permito pintarme las uñas de los pies, lamer mis
dedos y cuidar de mis pies. El segundo adora mi
culo, y me siento sobre su cara con frecuencia y le
dejo adorar el culo. El tercero es el más servil,
parece que su fetiche es la humillación, le hago
limpiar el retrete regularmente, pasa la fregona por
el baño con una harapo húmedo jabonoso
introducido en la boca. Lo gracioso es que utilizo
estas cosas para recompensarle por su excelente
conducta; también le “recompenso” en ocasiones
orinando en su boca.

Los motivos de te escriba son dos. El primero,
intento animar a las mujeres jóvenes a que se
hagan cargo de sus vidas y de sus hombres.
Trabajo activamente con las nuevas mujeres
dominantes que ingresan en nuestro grupo local
BSDM. Espero que esta carta ayude a dar a
conocer a las mujeres los beneficios de la
dominación femenina. En segundo lugar, estoy
llegando a un momento de mi vida en el que
comienzo a pensar en sentar la cabeza,
casándome y teniendo hijos.

Odio la idea de dejar a mis esclavos, no sólo por
mí, sino también por ellos. El pensamiento de que
estos hombres pudieran caer en las manos de
alguna mujer que tratara de aprovecharse de ellos
me preocupa. Además, he invertido mucho de mi
tiempo en adiestrarles y ahora saben realmente
como complacerme. Cuando pienso en la clase de
hombre que más me interesaría como marido, sólo
mi más reciente novio cumple con los criterios. Le
he conocido en el trabajo, así que no sabe hasta
que punto estoy sumergida en la dominación. Es
de una familia de clase alta, bien educado y con la
pinta física cuyos genes me gustaría proporcionar
a mis hijos. Sin embargo, está lejos aún de
conocer la dominación femenina como un modo
de vida y de aceptar que su mujer tenga otros
esclavos. ¿Algún consejo?

Elise Sutton:

Sheila: el motivo por el cual tienes tres esclavos es
porque no muchas mujeres han abrazado este
modo de vida. Conozco personalmente mujeres
que tienen varios sumisos. Cuando los hombres
son abiertamente sumisos aparecen mujeres que
se descubrirán dominantes. Creo que la cosa está
cambiando lentamente, pero hasta que ese
cambio sea importante las mujeres que dejen
brotar su naturaleza dominante tendrán muchos
hombres para elegir y la oportunidad de tener
varios sumisos seguirá existiendo. Algunos
hombres desean tan desesperadamente ser
dominados por una mujer que la compartirán
gustosos con otros hombres. No todos se pueden
permitir pagar las sesiones regulares de una
Dominatrix, e incluso aquellos que pueden
encontrarán mucha más satisfacción sirviendo
habitualmente a un Ama que a una profesional;
desde luego, algunas profesionales son también
mujeres que practican la dominación como modo
de vida.

El mejor consejo que puedo darte acerca de tu
novio es que seas totalmente franca con él. Si no
eres capaz de decirle nada acerca de tus tres
sumisos, entonces tendrás que poner fin a tu
relación con esos hombres si te tomas en serio el
casarte. La vida consiste en tomar decisiones, y no
siempre son fáciles. Si quieres ser esposa y
madre, entonces no podrás tener varios hombres
sumisos yendo y viniendo por la casa. Quizás si tu
marido se muestra receptivo, podrías trasladarte
ocasionalmente a sus residencias y dominarles
allí, pero en cualquier caso tendrás que elegir
entre tu vida actual y una dedicada a ser madre y
esposa. Y sólo tú puedes tomar esa decisión. En
cualquier caso, estoy segura de que acabarás
finalmente controlando a tu futuro marido y no
dudarás en dominarle en poco tiempo. Puede que
descubras que no necesitas tres hombres, que un
marido sumiso puede resultar igualmente excitante. Te deseo lo mejor.
 

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